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Pijos contra plebeyos

     El pasado verano, Italia vivió una cruda batalla política que tiene mucho de cultural. El momento más tenso fue la detención de la capitana Carola Rackete, activista dedicada a rescatar migrantes en el Mediterráneo. La respuesta del intelectual italiano Diego Fusaro, procedente de la tradición marxista pero cercano a Matteo Salvini, describe con precisión el campo de batalla. “Generación Erasmus, rastas, odio contra el pueblo, nihilismo hedonista, neoprogresismo liberal, fucsia y arcoíris. Una juventud sin esperanza”, escribió en Twitter. Entre sus ensayistas preferidos destacan GramsciHegel y Pasolini, el turrón duro del pensamiento político. Su última publicación en nuestro país se titula ‘El Contragolpe. Interés nacional, comunidad y democracia’ (Fides, 2019).

Pasolini decía que el ‘antifascismo arqueológico’ era una coartada muy cómoda, que permitía, sin demasiado esfuerzo, luchar contra el poder fascista, que ya no existía, y no tomar posición respecto al nuevo rostro del poder: el poder consumista y hedonista.

La tesis de Fusaro es que la izquierda occidental ha abandonado la lucha de clases para limitarse a las políticas de la identidad (raciales, sexuales, de minorías…). Más bien se han rendido en la batalla por la justicia económica y se conforman con aumentar los derechos individuales. En otros mensajes en esa red social, Fusaro acusaba a Rackete de ser “hija de papá”, “amiga de la patronal cosmopolita” y dueña de una “casita en Londres”. ¿Se trata de un ataque teatral o tiene sustancia política? Escojamos la respuesta que escojamos, Fusaro no está solo en su análisis.

El ensayo político más comentado de esta temporada se titula ‘No society: el fin de la clase media occidental’ (Turner), escrito por el geógrafo francés Christophe Guilluy. Señala un problema similar y además sabe resumirlo en sus respuestas a los medios: “Cuando surgió el movimiento de los chalecos amarillos la ‘intelligentsia’ de izquierdas fue presa del pánico. Primero les insultaron llamándoles fascistas. Hoy la nueva burguesía, lo que llamo burguesía ‘cool’, utiliza el antifascismo como una arma de clase”, explica. Tanto Fusaro como Guilluy coinciden en que el eje izquierda-derecha pierde rápidamente centralidad frente al de ganadores y perdedores de la crisis, pijos contra plebeyos.

El pensador Diego Fusaro.

Izquierda caviar

Algo parecido sostiene Fusaro en sus declaraciones públicas: la parte más pija de la izquierda occidental es una fábrica de líderes que -conscientemente o no- se han escaqueado de la lucha contra quienes acaparan la riqueza global (megarricos monopolios, fondos buitre…). “Hoy en día, muchos tontos que se hacen llamar ‘de izquierda’ luchan contra el fascismo, que ya no existe, para aceptar plenamente el totalitarismo del mercado. Estos últimos son los que luchan en Francia contra Le Pen para aceptar de buena gana a Macron. Luchan contra un fascismo que ya no existe para poder aceptar la nueva porra invisible de la economía de mercado. Y, por supuesto, la clase intelectual, el circo mediático y el clero intelectual desempeñan un papel fundamental en este proceso”, denuncia.

Todo esto parece una guerra política, pero tiene una profunda raíz cultural: los movimientos antisistema que arrancaron en todo el planeta durante 1968 (unos más que otros, pero casi todos comparten cierta mentalidad ‘vanguardista’ que hoy resulta esteril). La tradición de la izquierda siempre había sido la de sentirse defensores de los intereses del pueblo. A partir de aquellas revueltas, sin prisa pero sin pausa, las clases bajas empiezan a percibirse como una rémora, cuya falta de sofisticación se considera un freno para los procesos emancipatorios.

Estas cinco líneas resumen el problema: “En Europa, como en los Estados Unidos, la izquierda está ahora prisionera de su electorado, se ha encerrado en las grandes metrópolis y ya no puede hablar con la clase obrera (el fracaso de Podemos es la consecuencia de su confinamiento en Barcelona o Madrid). Más importante que todo esto es el hecho de que la ruptura con las clases populares es sobre todo cultural. En el pasado, la izquierda consideraba que las clases populares eran respetables y hasta gloriosas, pero hoy las percibe como deplorables o fascistas”, señala Guilluy.

El pueblo como carga

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Este proceso de licuefacción de la izquierda – y de los vínculos sociales- pisa el turbo con la explosión de la contracultura, muchos de cuyos militantes abandonaron pronto la separación entre ‘explotadores’ y ‘explotados’ para dividir el mundo entre ‘hips’ (molones) y ‘squares’ (cabezas cuadradas, gente paleta y culturalmente atrasada). El cambio parece sutil, pero ha tenido un largo recorrido que llega hasta nuestros días, con destacados dirigentes de Podemos y Más Madrid abusando de conceptos como ’cuñaos’ y ‘pollaviejas’ para referirse a los españoles carentes de sofisticación cultural (gente que no practica el poliamor, ni usa la palabra ‘posfordismo’ ni comenta la última serie de Netflix o el ensayo cultural ‘chic’). Más abajo copiamos una entrevista reciente donde Pablo Iglesias desprecia a los ‘cuñados’ mientras el ensayista Daniel Bernabé cuestiona el legado del Mayo del 68. “La izquierda ha caído en un solipsismo donde se pasa el tiempo diciendo a los demás lo que hacen mal”, señala el autor del polémico ensayo La trampa de la diversidad (Akal, 2018), que ha alcanzado nueve ediciones.

El sociólogo César Rendueles muestra que la izquierda española tiene serios problemas para asumir conceptos como el patriotismo, la familia, las luchas en el ámbito laboral y la defensa del entorno rural

Los valores antiautoritarios de la contracultura se convirtieron pronto en signo de distinción, como explicó de manera magistral el pensador Pier Paolo Pasolini en un artículo titulado ‘Lo que dicen las melenas’, publicado a comienzos de los años setenta. Resumiendo mucho: la izquierda antisistema pasó de sentir asco por la ‘civilización de consumo’ a sentir ese mismo asco -o mucho más- hacia los ‘pobretones subdesarrollados’ sin capacidad para financiarse una vida cultural ‘chic’. En otras palabras, las clases populares. Más pertinente todavía es un poema donde Pasolini contempla una revuelta de estudiantes en Mayo del 68 y, sin dejar de identificarse con sus demandas, subraya la convicción de que la policía -jóvenes de barrios pobres sin otra opción laboral- son realmente ‘los suyos’.

El creciente elitismo de la izquierda occidental está pasando una factura política. En España, como ha señalado el sociólogo César Rendueles, la izquierda tiene serios problemas para asumir conceptos tan cercanos a la vida cotidiana de las clases empobrecidas como el patriotismo, la familia tradicional, las luchas en el ámbito laboral y la defensa del entorno rural. Algo parecido ocurre en Europa, donde los chalecos amarillos no quieren saber nada de la izquierda francesa. Cerca de allí, Diego Fusaro (cercano a la Lega) ha organizado una manifestación en Roma para el próximo el 12 de octubre contra “las élites dominantes” y las políticas de austeridad de la Unión Europea. ¿Estamos ante una rebelión de los perdedores contra la izquierda ‘cool’?

Vuelve a la carga en “Latir del pueblo” la situación higiénico epidemiológica de los tuneros

Clasismo en la izquierda en Estados Unidos

El profesor Mark Lilla, cercano al Partido Demócrata y autor de ‘El regreso liberal’ (Debate, 2017), consiguió estudiar en la universidad gracias a la obtención de becas. Su madre era enfermera y su padre operario de la cadena de montaje de General Motors. “Durante mis años de universidad, los hijos de ejecutivos de Ford empezaron a sermonearme sobre la naturaleza de la clase trabajadora”, lamenta. Un reproche parecido expone el periodista Jim Goad al hablar del ‘Manifiesto Redneck’ (Dirty Works, 2017) “Es difícil no interesarse por la lucha de clases cuando vienes de un entorno obrero y ves que otros niños del colegio lucen los correctores bucales que tu familia no se puede permitir. ¿Sabes cuál es mi problema con los marxistas estadounidenses? Todos los que me he encontrado son niños ricos blancos que te sermonean sobre cómo deberías sentirte por pertenecer a la clase trabajadora”, coincide.

En una línea similar encontramos al periodista Thomas Frank, conocido por su progresismo. “El actual Partido Demócrata se centra en los intereses de aquellos que, además de tener una carrera, han hecho un máster o cualquier otro tipo de estudios avanzados. Esta clase social nace en el siglo XIX con la popularización de títulos de Medicina, Derecho, Ingeniería y Arquitectura. Es una clase cada vez más poblada, gracias al ascenso de la economía postindustrial. Piensa en los doctores de economía o matemáticas que calculan los riesgos para las empresas de Wall Street. Piensa en los químicos que trabajan para la industria farmacéutica. Ahora hay cientos de profesiones como estas”. El proceso de elitización de los demócratas comenzó en los años sesenta, los de la contracultura. “Antes las oportunidades estaban en cualquier lugar de Estados Unidos. Ahora solo las tienen quienes han pasado por la universidad”, resalta.

El momento más emblemático de esta tendencia fue aquel discurso de Hillary Clinton en 2016 donde proclamó que consideraba a la mitad de los votantes de Trump en la categoría de ‘personas deplorables’, entre risas y aplausos de sus seguidores. La exsecretaria de Estado terminó pidiendo disculpas y tirando por la borda su carrera política. Tras cincuenta años de menosprecio a los trabajadores de a pie, Trump está en la la Casa Blanca y el Partido Demócrata ha tenido que girar a la izquierda para recuperar el empuje político.

Giordano Bruno

Giordano Bruno

(Felipe Bruno, más conocido por su nombre religioso, Giordano; Nola, 1548 – Roma, 1600)

Filósofo italiano. Es uno de los personajes más trágicos de la historia de Italia, donde, por espacio de dos siglos, o sea hasta el “Risorgimento”, quedó relegado, aun cuando sólo en apariencia, al olvido.

A los catorce años fue enviado a Nápoles a estudiar, y en 1565 ingresó como novicio en el convento de Santo Domingo; ordenado sacerdote en 1572, se doctoró en teología en 1575. En los cenobios, donde permaneció hasta los veintiocho años, se interesó con pasión en problemas de exégesis bíblica, y, sobre todo, en la posibilidad de concordar la teología cristiana con el emanatismo neoplatónico. En este aspecto consideró a las tres “personas” de la Trinidad como otros tantos atributos (poder, sabiduría y amor) del único Dios. Dios, en calidad de Mente, se halla sobre la naturaleza; en cuanto intelecto, Dios es sembrador en la naturaleza; y, en cuanto Espíritu, Dios es la misma alma universal.

Huido de Nápoles a causa de un proceso de herejía incoado contra él, y de Roma por temor a verse acusado de un asesinato en el que ninguna culpabilidad tenía, llegó primeramente a Liguria; luego estuvo en Turín, después en Venecia, donde publicó su primer libro, actualmente perdido, y, sucesivamente, en Bérgamo, Saboya y Ginebra. Acogido en esta ciudad por un adepto napolitano del calvinismo e inscrito en la universidad y la iglesia de esta secta, se rebeló muy pronto contra sus maestros, y fue privado de la Santa Cena.

Al cabo de poco tiempo se dirigió a Francia; aquí desempeñó una cátedra en Toulouse durante dos años, y luego se trasladó a París, donde ofreció al rey Enrique III De las sombras de las ideas, uno de los textos de mnemotécnica que Giordano Bruno hizo imprimir en la capital francesa durante su primera estancia en la ciudad. Profesor extraordinario en París, la indocilidad de los estudiantes le indujo a seguir a Inglaterra al embajador de Francia en la corte de Isabel.

Los dos años y medio pasados entre Oxford y Londres se cuentan entre los más importantes de su vida, por cuanto entonces compuso y publicó las dos trilogías de los Diálogos italianos. Lo mismo que había sido también El Candelero, obra aparecida anteriormente en París, La Cena del Miércoles de Ceniza resulta aún casi una comedia, y describe una cena celebrada en la casa de un gentilhombre londinense la noche del Miércoles de Ceniza. De la causa, principio y uno, hoy la obra más leída de Giordano Bruno, trata de fundar la nueva “filosofía nolana” proponiendo el concepto de una materia viviente que se da ella misma infinitas formas abandonadas luego paulatinamente. Del infinito universo y mundos critica la física y la cosmología aristotélicas, que sustituye por una idea del universo infinito en su extensión y el número de mundos (los astros) que lo integran.

La segunda trilogía, la Expulsión de la bestia triunfante, es una comedia mitológica en la que los dioses resuelven hacer penitencia, ahuyentan del cielo a osas y escorpiones y los reemplazan por los signos de las virtudes. En La cábala del caballo Pegaseo y del asno Cilémico se da una sátira de la “santa asnalidad”, o sea de la humildad y la sencillez recomendadas por el cristianismo. Los Heroicos furores exaltan, en verso y prosa, el amor de la inteligencia para el objeto divino, que es la verdad.

Al regresar a Francia, Giordano Bruno empezó a exponer y a criticar las obras de Aristóteles. Nuevos “tumultos” de estudiantes le llevaron a Alemania, donde publicó los tres poemas latinos compuestos mientras tanto y que integran el segundo grupo de sus textos más ilustres. Del mínimo propone el concepto del mínimo físico, el átomo, y del matemático, el punto, entendido cual la esfera más pequeña posible, De la mónada, que resulta hasta cierto punto similar a los escritos mágicos del autor, muestra la conversión de la unidad en dualidad y sus posteriores complicaciones que dan lugar a la tríada, la tétrada, etc., hasta llegar a la década. De lo inmenso y de los innumerables reanuda el tema que se halla en Del infinito con una nueva conciencia de los progresos contemporáneos de la astronomía, campo en el cual destacaba Tycho Brahe.

Invitado por Juan Mocenigo, quien quería aprender de él la mnemotécnica y quizá también la magia, Giordano Bruno marchó a Venecia; pero aquél, no satisfecho de la enseñanza y molestado por los discursos heréticos de su huésped, le denunció al Santo Oficio. Conseguida por la Inquisición romana la extradición, Giordano Bruno fue encarcelado, interrogado por los inquisidores y, finalmente, condenado a una muerte cruel.

A monument of Giordano Bruno in Rome

Se ha considerado a Giordano Bruno símbolo del pensamiento libre rebelado frente al dogma religioso: vuelve alegremente al naturalismo antiguo “renacido” en los nuevos tiempos, sostiene sus opiniones en todos los países de Europa y ante los poderosos y doctos y, finalmente, después de ocho años de cárcel, prefiere la muerte a la retractación. Bajo este aspecto, aparece como héroe sublime de una humanidad resuelta a reivindicar y defender a costa de la vida el derecho a pensar de acuerdo con una razón autónoma y meramente filosófica.

En honor a la verdad, sin embargo, debe tenerse en cuenta que Giordano Bruno se ordenó, según él mismo dijo a la Inquisición véneta, cuando ya su mente estaba invadida por muchas dudas acerca de los máximos dogmas (Trinidad y Encarnación) y se veía inclinada a una interpretación racionalista y naturalista de ellos; que nunca fue perseguido en los países católicos transalpinos por haber huido de un convento ni por sus ideas; y que al regresar a Italia proclamaba abiertamente no haber de temer nada de la Inquisición y estar resuelto a volver al “gremio de la Iglesia católica”. Los debates acerca de esta figura se hallan muy lejos de tocar a su fin; de todas formas, nadie puede discutir el valor del entusiasmo mental con que Giordano Bruno cantó como divina la infinita fecundidad de formas de la naturaleza.

descripción

Una persona

Hechizo para congelar a una persona mala

   A veces hay personas en la vida que te marcan para siempre, unas de ellas se van y te dejan un pedazo de ellos muy grande, algunas se pueden quedar, pero no de la manera que deseaste al principio, pero si deseas que sea en esos momentos. Otras personas llegan y te dan una lección, te enseñan lo que quieres y lo que no quieres en la vida. Otras personas por más que dejes de comunicarte con ellas, al volver a hablar siempre será como si nunca se hubieran alejado de ti. Esas personas son las más importantes, las que dices que te dejan esa gran huella o ese gran recuerdo en el alma, en el corazón que jamás, pero jamás nadie podrá borrar.

Cuida de esa persona especial

Quizás termines con esa persona en un futuro, no lo sabes ya que no sabemos el futuro, quizás esta persona siempre será tu amigo o será tu pareja, no lo sabes porque el futuro en incierto. Pero saben que; disfruten esa persona cada vez que vuelve a ti, esa persona es con la más confianza que puedes llegar a tener y por eso debes ser plena y feliz y abrirte de nuevo no importa que, porque pase lo que pase siempre, pero siempre será esa persona especial con la cual sacaras esa sonrisa que más necesitas o que más quieres. Solo se tú y no dejes ir muy lejos a esa persona, esa con la cual tuviste una química perfecta desde el instante en el que se conocieron, esa con la cual eres feliz con solo ver a esa persona feliz. Gracias a ese amigo que siempre estuvo, aunque nos alejáramos dos mil veces, ese amigo el cual siempre por alguna razón u otra nos volvemos a encontrar y es como si el tiempo no hubiera pasado. Gracias, gracias por existir y por hacer sonreír cada vez que se de ti.

Legionary of Christ / Perra iglesia

 Marcial Maciel Degollado  is embraced by Pope John Paul II in a ceremony on January 3th, 1991, marking the 50th anniversary of the Legionaries of Christ. Photograph: Getty Images

 Fernando Martinez, accused of Sexual Abuse

ANA LUCÍA SALAZAR ACCUSES LEGION OF CHRIST PRIEST, FR. FERNANDO MARTINEZ, OF SEXUALLY ABUSING HER AND OTHERS.

ANA LUCÍA SALAZAR ACUSA AL PADRE FERNANDO MARTÍNEZ, LC, DE ABUSO SEXUAL DE MENORES

  Resultado de imagen para Analu Salazar

  Hello, my name is Ana Lucía Salazar and I am seeking information about Father Fernando Martinez, LC. I am one of his victims. He abused me when I was eight years old. I am searching for him and gathering data. I would much appreciate your help because during his life this person has abused many girls like me, most of whom are unable or unwilling to speak out. I decided to speak out because he has absconded and sheltered himself after destroying our childhoods.

Hola, mi nombre es Ana Lucía Salazar y estoy buscando información sobre el Padre Fernando Martínez, yo soy una víctima del señor, el me abusó cuando yo tenía 8 años, estoy en su búsqueda y reuniendo información. Les agradecería me apoyaran con todo lo que saben porque este señor ha abusado a lo largo de su vida de muchas niñas que hoy permanecen en el anonimato, yo decidí dar la cara porque al señor se le ha resguardado y protegido por años después de destruir nuestras infancias.

The photo shows me as I was when I had the misfortune to meet Pedophile Fernando Martinez in Cancun, 1991-1992 in the Instituto Cumbres Elementary school owned by the Legionaries of Christ. Although they knew about these abuses, the school directors opted for silence; the parents of the other victims chose not to believe their daughters. But I was supported by my parents who always trusted me and validated me from the first moment. I am documenting my case, but we need more information.

Esta era yo cuando tuve la desgracia de toparme con el pederasta Fernando Martínez en Cancún en 1991- 1992 en el Instituto Cumbres. El colegio, conociendo los casos, decidió callar, los padres de familias de las demás víctimas decidieron no creerle a sus hijas pero yo conté con mis padres que siempre confiaron en mí y me validaron desde el primer momento, mi caso se está documentando pero necesitamos más información.

People who are aware of Fr. Martinez’ previous abuses at the Mexico City Instituto Cumbres in the 1980s and later, know what I am talking about: how the Legion covered up that abuse and moved him to Cancun where he abused us. Later, they moved him from Cancun to Salamanca, Spain. We lost track of him after that and do not know exactly where he is presently living.

Thank you all for your help.

La gente que sabe de su historia conoce sobre los abusos que cometió en los 80tas en el Cumbres de México y después de eso, lo encubrió la legión y lo reubicaron a Cancún en donde abusó de nosotras y de ahí lo dirigieron a Salamanca, de ahí le hemos perdido la pista a sus acciones en Salamanca y en donde esté exactamente.

Vatican Admits knowing about Legion Founder’s Sex Abuse since 1943!

Cardinal João Braz de Aviz is head of the Vatican’s Congregation for Institutes of Consecrated Life and Societies of Apostolic Life. In a speech last month widely reported in Spanish media, he said that the Vatican had known about Maciel for decades and did nothing.

Spanish Catholic magazine Vida Nueva quotes the Brazilian cardinal as saying, “Who covered him was a mafia, they were not Church.”

Cardinal Braz de Aviz was speaking in Madrid, Spain, addressing the 25th general assembly of the Spanish Confederation of Religious
Maciel, a Mexican priest who founded the religious institute the Legionaries of Christ, was first investigated by Vatican officials for allegations of drug abuse from 1956 to 1959. Despite numerous investigations into his behavior over the course of decades, it was not until 2005 that the Vatican determined child sex abuse allegations were credible and cracked down on Fr. Maciel. Church officials removed Maciel from his leadership of the Legionaries. Then in 2006, Maciel was commanded to retire to a life of prayer and penance. He died in 2008.

Father Maciel has been accused of molesting seminarians, fathering children with secret “wives” and even sexually abusing his own offspring.

Some are speculating that Cdl. Braz de Aviz might have brought up the case of Fr. Maciel to deflect blame for the current clerical sex abuse cover-up scandals tarnishing Pope Francis’ pontificate. The current pontiff has faced intense criticism since Abp. Carlo Maria Viganò testified in August that Pope Francis lifted disciplines that had previously been imposed on accused homosexual predator ex-cardinal Theodore McCarrick.

The cardinal claims his congregation has “nothing to do” with cover-ups like the one that kept Maciel in ministry for decades. He said the congregation now follows “a very good process” for responding to abuse allegations.

He emphasized that it is important for Church leaders to “be immediate in the face of abuse,” adding, “What comes to us immediately has to be heard.”

Speaking about the clergy abuse crisis in general, Cdl. Braz de Aviz said, “I have the impression that allegations of abuse will grow, because we are only at the beginning. We’ve been concealing for 70 years, and this has been a tremendous error.”

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La Santa Sede conocía la pederastia del fundador de los Legionarios de Cristo y la ignoró durante 63 años, ha reconocido el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal João Braz de Aviz.

“Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, ha asegurado Braz de Aviz en una entrevista concedida a Vida Nueva el mes pasado, cuando estuvo en Madrid hace un mes para clausurar la asamblea general de la Confederación Española de Religiosos (CONFER). “Tengo la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, porque solo estamos en el inicio. Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error”, dice Braz de Aviz.

La información ha saltado a las páginas de la prensa secular y la da hoy el diario español de referencia, El País, que ya en 2006 informó de la investigación a que había sido objeto Maciel entre octubre de 1956 y febrero de 1959 por encargo del cardenal Alfredo Ottaviani.

El peor caso de abusos en todos los sentidos, desde pedofilia a drogadicción, pasando por suplantación personalidad, poligamia e incesto, fue posible a lo largo de décadas y con la protección de la Curia pese a las constantes denuncias que llegaban a Roma, algo que podría haberse atajado, quedando en un desagradable incidente menor, antes de mediados del siglo pasado.

Acaríciame

Belleza rubia cama chica

Acaríciame de noche

Acaríciame de día

Donde la luz del amanecer

Invadan nuestros cuerpos

Dándonos energía

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Acaríciame cuando tengas dudas

Cuando quieras saber de mí

Cuando dos almas se encuentran

Arrancándose  la piel

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Acaríciame cuando me piensas

Mi piel desnuda cerquita de ti

Que el anochecer no exista

Mucho menos el amanecer

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Acaríciame como entrada a mi cuerpo

Recorriéndolo como ya lo sabes hacer

Aprendiendo más de mis instintos ocultos

Que no lograste recorrer

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Acaríciame aprovechando el tiempo

¡Qué tan cortito es!

Donde solo exista tú y yo

Con besos desnudándonos la piel

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Acaríciame amor

“Dejándome ser yo”

Piel contra piel.

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Están destruyéndola

Foto: La Tierra se moverá este viernes a 7.000 kilómetros por hora menos de lo habitual. (Reuters)

Consideremos nuevamente este punto. Eso es aquí, Es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él estan todos los que amamos, todo los que conoces, todos de quiénes haz oído hablar, y todos los seres humanos, quiens fueran que han vivido sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja de enamorados, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol.
La Tierra es un muy pequeño escalón en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueles visitas que los habitantes de una esquina de ese pixel hicieron contra los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuecia de sus malentendidos, lo impacienacia por matarse unos a otros, la generación de fervientes odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este pálido punto de luz.

La Tierra, a velocidad máxima este 3 de enero

Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro cercano, al cual nuestra especie pudiera migrar. ¿Visitar?, Sí. Establecerse, ¿aún no?. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

 

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de la soberbia humana que ésta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar y cuidar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido

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Siempre te amaré

Antonio, sin comprender por qué, despertó antes de los primeros haces que conforman el alba. Al principio quiso culpar a su infantil emoción por la llegada del 2 de noviembre; su fecha predilecta en todo el año, pues además de ser la última noche de los muertos, también era su cumpleaños. No obstante, algo muy dentro de él hacía que en su mente reposase la leve certeza de que aquella no era la causa de su insomnio.

Antonio cumplía 30 años.

El año entrante no será tan especial… solo se cumplen 30 una vez en la vida – pensó con absorta inocencia mientras se sentaba al borde de la cama.

Dio un largo bostezo, se desperezó y caminó letárgico hasta la cocina de su apartamento; un pequeño y elegante piso de lujo ubicado en el centro de la capital. Sirvió un poco de agua ya que sentía la garganta completamente seca, pero se percató de que su bebida estaba demasiado fría tomó el vaso con ambas manos y se dirigió a la salita mientras aún arrastraba los pies.

Durante su corta marcha Duke; su gato, empezó a juguetear entre sus piernas y cuando alcanzaron el anticuado sillón que adornaba la sala, Gabriel se dejó caer sentándose de medio lado y recostando los codos sobre el alfeizar de la ventana para contemplar los rayos del sol que aún no daban señales de aparecer. Gabriel siempre había encontrado agradable el roce del delicado pelaje de Duke entre sus pantorrillas desnudas.

La quietud y la oscuridad hicieron que el gato sucumbiera a un sueño profundo junto a su dueño, quien contemplaba distraídamente el cielo azul oscuro. Gabriel, quien siempre ha tenido una expresión decidida en un rostro, ahora tiene una mirada que refleja cuán ensimismado puede llegar a estar el ser humano.

En su mente se agolparon pensamientos tan variados como los colores. Sintió una repentina alegría al recordar que esta misma noche estaría en su fiesta de cumpleaños, bailando junto a Camilo, su esposo. Anhelaba recibirlo en el aeropuerto, abrazarlo y besarlo, pues regresaba de Italia, luego de una semana de seminarios sobre tendencias de diseño. El tipo de tonterías que Antonio no comprendía pero que, aún así, amaba de su pareja.

Gabriel se había tomado el tiempo de planear lo que para él sería la mejor fiesta de cumpleaños de la ciudad. Había alquilado el salón principal en el Club de socios de la compañía de su familia, y se había molestado en enviar invitaciones personalizadas a cada uno de aquellos que él consideraba cercano; familiares, amigos, compañeros de la agencia y demás allegados.

Su absoluta distracción se vio interrumpida súbitamente cuando un fuerte destello de luz púrpura relampagueó entre las nubes. Soltó un pequeño respingo que despertó y asustó a Duke, quien corrió desorientado perdiéndose de vista. Cuando Gabriel recobró su conciencia, notó que ya se asomaban los primeros indicios del amanecer. La suave textura de las nubes azuladas se veía delineada por finos trazos dorados de un sol naciente.

Acercó el vaso de agua a sus labios y tomó un poco mientras seguía contemplando el cielo desde su ventana, pero aquel pequeño instante de poesía no duró demasiado. Alguien llamó a la puerta y quien quiera que fuese parecía llevar demasiada prisa, pues el timbre no dejaba de emitir su característico “tin-tun”. Gabriel se levantó con rapidez sintiéndose curiosidad por aquel inesperado visitante.

– ¿Quién puede ser? ¡A esta hora! De verdad hay gente que no respeta – pensó mientras avanzaba por el pasillo hacia la puerta. En su apurado tropezó tropezó con lo que creyó ser Duke, pero dadas las circunstancias hizo caso omiso al gato.

Al abrir la puerta se encontró con una figura un poco más alta que él, los sensores encargados de encender las luces del pasillo no se activaron, lo que dejaba a Gabriel frente a una oscura silueta que se arrojó sobre él.

Lo que al principio creyó ser un ataque resultó siendo un abrazo muy emotivo. Era Camilo quien presionaba tan insistentemente el timbre, y aunque Gabriel no pudo verlo con claridad, lo reconoció de inmediato al tacto. Su aroma y su presencia eran inconfundibles para su esposo.

El abrazo duró más de lo normal y Gabriel notó que Camilo soltaba sollozos intensos. Intentó apartarse de él, pero no lo logró. Su esposo era un sujeto que a simple vista dejaba ver cuán riguroso era con las visitas al gimnasio, así que forcejear contra él era imposible. Aunque Gabriel también asistía de vez en cuando a hacer deporte, no era suficiente para superar la fuerza y el volumen de su pareja. Lo abrazó de vuelta y le dio unas leves palmaditas en la espalda hasta que el sollozo se redujo considerablemente.

Cuando Camilo se incorporó, se limpió rápidamente las lágrimas que bañaban su rostro. Gabriel levantó la mirada, sonrió y le dio un beso sobre la mejilla.

–  Creí que tu vuelo salía a las 10 – dijo Gabriel – ¿Por qué llegaste antes? Apenas está saliendo el sol… ¡Al menos debiste avisarme para recogerte en el aeropuerto! -, pero antes de que Gabriel siguiera hablando, Camilo soltó una sonrisa inocente.

– Pedí adelantar mi vuelo. Quise llegar de sorpresa y desearte feliz cumpleaños, amor – contestó Camilo mientras soltaba pequeñas risotadas. – Lamento el melodrama… te extrañé demasiado -, continuó mientras volvía a limpiarse el rostro.

– Yo también te extrañé, Cami, pero apenas fue una semana – contestó Gabriel
mientras tomaba la mano de su esposo con dulzura. Al estar junto a su esposo la tranquilidad regresó a Gabriel, haciendo que el sueño volviese a reposar sobre sus ojos. Soltó otro largo bostezo.

– Deberíamos dormir un rato más. Es muy temprano y más tarde debemos ir al Club para finalizar los últimos detalles de la fiesta – dijo Gabriel. Juntos se metieron entre las sábanas y en menos de nada habían caído profundos.

•   •   •

Era medio día y Antonio volvía a despertar. Los insistentes maullidos fuera de su habitación lo obligaron a dejar su letargo. Giró para abrazar a Camilo pero se sorprendió al no encontrarlo junto a él y asumió que su esposo, para variar, estaba sentado en la sala trabajando en sus tan importantes diseños. Aunque quiso seguir durmiendo, los maullidos lo obligaron a levantarse.

Se dirigió a la sala para saludar a Camilo, quien no se encontraba ahí. Duke jugueteaba con Manny; su antigua gata que, hace un año, había huído de casa. Tan pronto Manny vió a Gabriel dejó de jugar con Duke y corrió hacia su antiguo dueño. La gata ronroneó y se frotó energética contra Gabriel, quien ahora la acariciaba lleno de felicidad y con los ojos vidriosos por las lágrimas.

– Pero tú… ¿Dónde te habías metido, Manny? Creímos que habías… ¡Qué sorpresa! – dijo Gabriel con palabras entrecortadas mientras seguía acariciando a la alegre Manny.

Al cabo de un rato la gata retomó su jugueteo junto a Duke y Gabriel miró su celular, esperaba encontrar algún mensaje de Camilo, pero no había nada. Le marcó una o dos veces pues aún no tenía idea de dónde podría estar su esposo. Luego de varios mensajes y llamadas, no hubo respuesta. Asumió que el teléfono se había quedado sin batería. Meditó un poco, pero sus cavilaciones no lograron alcanzar mayor profundidad al ver que el reloj de pared marcaba casi las dos de la tarde. Gabriel dio un salto y en menos de nada ya se encontraba bañado y listo para salir al Club a terminar de arreglar los últimos detalles de la fiesta.

Tomó el las llaves del auto y se marchó al Club. Pasó toda la tarde atareado trabajando para que todos los preparativos se encontrasen en su lugar para la noche. Él, tan perfeccionista como siempre, deseaba que cada detalle estuviese en su lugar para cuando los invitados empezarán a llegar. Entre el ajetreo hizo dos llamadas más a Camilo, pero la respuesta fue la misma: buzón de voz.

Una vez vio todo preparado, decidió regresar al apartamento.

Al estar de vuelta esperaba encontrarse con su pareja, pero en cambio descubrió a Duke dormitando junto a Manny. Caminó sigilosamente hasta la habitación; Camilo tampoco estaba ahí. Marcó con insistencia, pero nuevamente el mensaje pregrabado de la contestadora lo recibió.

La preocupación empezaba a apoderarse de Antonio.

Para ocupar su mente en algo Gabriel se volvió a dar una ducha; estaba sudando a cántaros luego de haber sido tan diligente con la organización de su fiesta. Se perfiló la barba y se puso el traje que había comprado para esa noche. No daba una mala imagen en absoluto.

Cuando estuvo listo Antonio miró hacia la ventana de su dormitorio; el sol empezaba a ponerse detrás de los demás edificios. Estaba extrañado pues aún no recibía señales de Camilo. Harto de la situación escribió un último mensaje: “Cami, por favor no te pierdas más… me tienes preocupado. Te veo en el Club. Llámame tan pronto puedas”.

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Los invitados llegaban paulatinamente. Gabriel saludaba a cada uno con un gran abrazo. Entre los asistentes recién llegados, su madre caminaba de gancho junto a su padre.

Saludaron a su hijo con un amplio abrazo, lo felicitaron por el gran trabajo que había hecho con la decoración. Su madre miró alrededor y preguntó por Camilo. Sin embargo, justo antes de que Gabriel pudiera contestar, vio como a lo lejos su esposo se acercaba a zancadas por detrás de la fuente.

Camilo jadeaba cuando alcanzó al trío y los saludó con familiaridad. Hablaron por un breve instante antes de que el padre de Gabriel saludara a uno de sus colegas a la distancia, marchándose con su esposa de gancho.

Gabriel miró con enojo a Camilo y antes de que éste pudiera hacer preguntas, Camilo tomó la palabra.

– Lo siento, amor. Mi madre se enfermó repentinamente y tuve que salir de prisa. Quise escribirte pero me he quedado sin batería. Lo siento… no alcancé a ponerme el traje… soy el peor esposo del mundo… perdón –

Gabriel posó su mano sobre la barba de Camilo.

– Me tenías muy preocupado, pero ya sé que estás bien… creo que no falta nadie más en llegar, así que vamos a divertirnos un rato – contestó mientras su mirada pasaba del enojo a tranquilidad.

Entre los invitados reinaban las risas y conversaciones amenas, también bailaban, bebían y comían. La velada fue agradable para todos. Gabriel era un excelente anfitrión y se había enrollado en varias conversaciones sobre anécdotas y recuerdos con la mayoría de los invitados.

Vio a su padre junto a un grupo de colegas charlando y bebiendo whisky, pero descubrió que todos los ancianos estaban acompañados por sus respectivas esposas excepto su padre. La madre de Gabriel no se encontraba a la vista, así que levantó la cabeza en búsqueda de la mujer, a quien avistó a un lado de la multitud. Estaba alejada y en su rostro se notaba afligida mientras charlaba con una anciana.

Gabriel se dirigió hacia ella con paso acelerado preocupado por su madre, en el camino se cruzó con Camilo, quien lo acompañó sin hacer preguntas. Al estar junto a su mamá la encontró ahogada en lágrimas. La mujer mantenía un llanto incontrolable que nadie más había notado, excepto la anciana junto a ella. Cuando Gabriel quiso hablar con la achacosa dama, se llevó un gran susto; su cuerpo fue atravesado por un cortante frío de pies a cabeza, acentuándose en el estómago. Su impresión tuvo tal efecto que, tal vez, pareció que estar a punto de desplomarse, pues Camilo lo sostuvo de los hombros con firmeza.

– A… abuelita… t… t… tú estás acá… ¿Cómo?… c… ¿Cómo? – dijo atónito Antonio quien ahora palidecía.

La anciana solo esbozó un gesto de pena y tomó la mano de su nieto, pero antes de que ella lograse articular palabras, la resonante voz de Camilo tomó la batuta.

– Verás, Gabo… no sé cómo explicártelo… pero… – las lágrimas empezaron a bajar lentamente sobre las mejillas de Camilo y su voz se entrecortaba.

– El mundo de los muertos ha alcanzado a su límite… ya no hay espacio para una sola alma… y el ángel de la muerte ha deliberado que lo más correcto es deshacerse de todos y cada uno de los recuerdos que yacen ahí… él ha considerado egoísta mantener almas que llevan centenarios descansando entre sus alas, negándole el espacio a nuevos recuerdos. A partir de mañana a primera hora habrá espacio para todas las nuevas almas que lleguen, pero esto significa que todas las almas que desaparezcan serán olvidadas para siempre. Por eso se ha concebido una última noche junto a sus vivos… una noche para despedirse para siempre y no ser recordados. Entre las almas próximas a caer en el olvido, tu abuelita ha venido a decir adiós… por eso está acá… –

El llanto de Camilo no cesaba, pero su historia pareció haber terminado.

Gabriel levantó su mirada, la cual hasta entonces, había estado fija en el tierno rostro de su abuela. Junto a él su madre también sollozaba, aunque ahora parecía estar en calmada.

A pesar de encontrarse en medio de una gran celebración, a su alrededor reinaba el silencio y la quietud. Gabriel se giró para notar que ahora todo parecía haberse congelado. Las personas, la música, el aire… todo estaba detenido en el tiempo como si se tratase de magia. Los únicos que aún permanecían en movimiento eran ellos cuatro.

Sintió palidecer aún más y el frío volvió a recorrer sus huesos.

– Cami… tú… ¿Tú por qué sabes eso? ¿Tu madre murió y te estabas despidiendo de ella esta tarde? –

– Amor… mi mamá aún vive. Solo quise pasar la tarde junto a ella para despedirme… mi recuerdo desaparecerá esta noche – dijo Camilo con palabras que se hacían más pesadas con cada sílaba.

Las miradas de sus interlocutores se fijaron en Camilo, quien ahora había dejado de llorar, pero que en su rostro se veía el dolor y la pena combinadas con un leve tinte de vergüenza.

– Esta madrugada, cuando iba en el taxi hacia el aeropuerto para tomar mi vuelo fuimos embestidos por lo que parecía una tractomula… hubo un accidente… fue algo confuso… no tuve oportunidad de notarlo siquiera, pero… morí… morí en el acto… no sentí dolor… de repente estaba frente al ángel de la muerte quien, con sus enormes alas negras me abrazaba… lo siento mucho amor… cuando desperté frente a él la decisión había sido tomada y en su rostro notaba cuán apenado estaba… la decisión de deshacerse de nosotros había sido tomada y… no pude hacer nada al respecto… perdón… si tan solo hubiera muerto un día después, no tendrías que olvidarme para siempre… perdón Gabriel –

Era una escena lamentable.

El mundo entero se había detenido sin explicación, pero Gabriel había comprendido exactamente lo que sucedía. En vista de su penosa decisión, el ángel de la muerte había intercedido por otorgarles unos cuantos minutos de más. Pensó que era obvio que para el ángel las almas y los recuerdos eran tan importantes como para aquellos que iban a perderlos por siempre. Su magia era sincera y llena de dolor, pues al cabo de unos cuantos giros del segundero las campanas de la medianoche iban a resonar sobre todas las cabezas y todos los recuerdos de las almas desaparecerían para siempre.

Comprendiendo el regalo del ángel de la muerte, Antonio tomó a Camilo de la mano con decisión y lo condujo deprisa hacia la pista de baile en la cual, aunque estuviese plagada de invitados estáticos, lograron encontrar un espacio vacío cerca al centro. A pesar del silencio y la quietud, Gabriel abrazó a Camilo mientras tarareaba con lentitud una canción que juntos bailaron en su noche de bodas. All I Could Do Was Cry; un hermoso blues lleno de dolor y algo pasado de moda que ambos disfrutaban en secreto.

Al cabo de unos cortos compases Camilo unió su voz a la de Gabriel, tarareando juntos el resto del éxito de Etta James mientras se mecían con un ritmo tranquilo pero ciertamente desgarrador. Las notas caían una sobre otra con el delicado roce del armiño, pero golpeaban como el retumbar de un bombo de orquesta.

El baile, aunque relativamente fugaz, pareció tardar dos eternidades hasta que la triste tonada llegó a su final. Las palabras sobraban, pero la pasión en la respiración, la pena en la mirada, el temblor en las manos y la amargura en la sonrisa hablaban por sí solas. Existía una conexión mutua implícita que los condujo a cerrar su pesada danza con un abrazo. Hubo un beso. Un beso de amor y dolor, calmado pero lleno de vida… vida al borde de la muerte… un beso de una vida llena de recuerdos que pasarían al olvido hasta el fin de los días.

Poco a poco, mientras los labios seguían en contacto y los brazos entrelazados, Gabriel  sintió como la presencia de Camilo se desvanecía a su alrededor. El cuerpo de su esposo desaparecía. Sabía que el ángel de la muerte no podía concederles un segundo más, pero a pesar de eso no quiso abrir sus ojos.

Camilo ya no estaba ahí. Gabriel lo sabía, pero mantuvo sus ojos cerrados por lo que parecieron minutos. Soltó un sollozo pesado que contenía el llanto.

Cuando finalmente decidió abrir los ojos, pudo ver la silueta borrosa de su abuela a lo lejos junto al cuerpo inmóvil de su madre. La anciana lo contemplaba con una dulce sonrisa que viajaba furtiva entre el amor, la tranquilidad y la agonía. Gabriel corrió hacia ella y la abrazó con delicadeza. Ella se apartó con calma de su nieto y mantuvo su sonrisa mientras lo miraba con un amor indescriptible. No era el amor de su difunto esposo, ni el de su madre; era un cariño colmado de ternura. Aunque sus pequeños ojos Gabriel seguía siendo el pequeño en pañales que reía mientras la veía bailar con su abuelo.

Posó su temblorosa mano sobre la mejilla de su nieto y unas palabritas salieron de su boca.

– Mi orgullo… – dijo la dama que ahora empezaba a desvanecerse.

Las lágrimas no lograron ser contenidas por más tiempo. Sin embargo el llanto de su madre lo acompañó con delicadeza. Gabriel levantó la mirada, se miraron y comprendieron que estaban solos en ese instante.

Invisibles ante un mundo invisible.

Gabriel abrazó a su madre entre el silencio que ahora empezaba a menguar. El ruido de las voces, la música y el movimiento regresaban gradualmente. Las campanadas del reloj resonaron ahogadas entre el sonido del ambiente a lo lejos. Las lágrimas del rostro de Gabriel y su madre empezaban a secarse por sí solas y se miraron con leve complicidad que terminó cuando ambos retomaron su camino. Gabriel se condujo hacia un pequeño corrillo de compañeros de la oficina que no paraban de reír por lo que parecía ser una anécdota muy interesante, mientras que la mujer regresó junto a su esposo.

La madrugada del 3 de noviembre, cuando Antonio regresó al apartamento, encontró a Duke que aún dormía sobre el sofá pero no había rastro de Manny.

Caminó cansado hasta su habitación, y antes de dejarse caer sobre las sábanas vio pequeña nota sobre la almohada. La tomó con despreocupada curiosidad, la abrió se encontró un mensaje bastante corto:

“Lo que está escrito, escrito está.

Siempre te amaré.

Recuérdame, porqué estoy muerta

La muerta

¡La había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios… un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria.

Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.

Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: “¡Ah!” ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!

Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío!

¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas… mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje.

*

Refranes muerte

Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, me invadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.

Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces… tantas veces, tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojos clavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido por entero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!

Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármol blanco, con esta breve inscripción:

«Amó, fue amada y murió.»

¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y loco deseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé a vagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.

¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!

Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.

Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla.

Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente, lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro, pero no conseguí encontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla!

No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir.

I Ching 28 - Da Guo (Great Preponderance) by annewipf

Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:

«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios.»

El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación, con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:

«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.»

Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos.

Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:

«Amó, fue amada y murió.»

Ahora leí:

«Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.»

Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.

Cuando más descuidada estás, viene la muerte y… ¡Zas!